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Grupos que (casi) todo el mundo adora y yo no

Hace tiempo que me planteo escribir sobre esas bandas o solistas que la gente adora y con los que yo no puedo. Me refiero a nombres grandes, más o menos clásicos. Esos que se supone que un periodista musical ha de disfrutar. Ahora que he decidido reactivar (sin pasarse) mi blog personal me ha dado por hacer unas pequeñas fichas de diez nombres que estarían sin duda en mi lista de grupos que casi me dan rabia – algunos, no tanto -, respondiendo en todos los casos a las mismas cuestiones. Así que ahí van. Y si piensan que el objetivo es crear polémica, sí, es ese. Pueden empezar a insultar y decir que no tengo ni idea. Que estoy gruñón con la vuelta al trabajo.

¿Por qué no me gusta?

Porque se me hacen muy, pero muy pesados. En general, cualquier cosa que se acerque al progresivo me da grima. También es un tema de conexión emocional. No nos hemos encontrado y creo que nunca lo haremos. Puedo reconocer su importancia, claro, pero si quieren putearme, regálenme un disco suyo.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

Sí, tengo una copia de The Dark Side Of the Moon. No sé por qué la compré y no he logrado venderla, pero no me interesa lo más mínimo, la verdad. Tuve en casete el concierto de The Wall de Roger Waters, pero lo regalé. También tengo un recopilatorio de Syd Barrett, solo porque tiene la canción “Bob Dylan Blues”

¿Me gusta alguna canción suelta?

Lo típico. Puedo con “Money”, “Wish You were Here”, “The Wall” y poco más. Mi favorita, eso sí, seguramente sería “Hey You”.

¿Por qué no me gusta?

Ya he dicho lo del progresivo ¿no? De hecho podría llenar este espacio con bandas del género. Pero Yes me parecen el súmmum de lo aburrido y pesado.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

No, ni ganas

¿Me gusta alguna canción suelta?

No.

¿Por qué no me gusta?

Se me hacen muy babosos, ya me entienden. Los respeto, aunque la voz de Garfunkel no me gusta nada, nada. Prefiero de largo la carrera de Paul Simon en solitario. Además, algunas canciones me cansan bastante, como “Mrs. Robinson” y me da hasta rabia que Elvis hiciera una versión de “Bridge Over Troubled Water” o Dylan de “The Boxer”.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

Sí, un recopilatorio. Tenía dos recopilatorios (idiotez), peor uno lo vendí. Es la manera de tener los temas que me gustan y ya.

¿Me gusta alguna canción suelta?

Sí, mi favorita es, sin duda, “Homeward Bound”.

¿Por qué no me gusta?

Lo que no entiendo es que a alguien le pueda gustar. Esa mezcla de pop, jazz, progersivo (¿otra vez?) y hasta musicales no hay por donde cogerla. Llamarlos banda de rock me parece un pecado.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

No, y nunca lo tendré.

¿Me gusta alguna canción suelta?

No.

¿Por qué no me gusta?

Odio todo el universo Smiths. Y no es solo culpa de Morrissey, aunque en buen parte sí. Me parecen uno de los grupos más sobrevalorados de la historia. La voz de Morrissey me parece odiosa e impostada, las letras no me gustan, y no me atrae ninguna melodía en especial.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

No, y espero que así siga.

¿Me gusta alguna canción suelta?

No.

¿Por qué no me gusta?

Robert Smith no me cae mal, pero nunca he hecho migas con el gótico, ni con esa mezcla con el pop que hacen The Cure. El rollo experimental de algunas canciones tampoco me va. Y esas baterías con ecos…Definitivamente no son lo mío.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

No.

¿Me gusta alguna canción suelta?

Puedo tararear sin problemas la sobreexpuesta “Friday I’m In Love”, y poco más.

¿Por qué no me gusta?

Jim Kerr, a diferencia de Smith, sí que me cae gordo. Esa producción tan pulidita, todo en su sitio. Demasiado grandilocuente todo y con poca sustancia. Los Coldplay de su época.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

No, no lo he intentado y no lo haré.

¿Me gusta alguna canción suelta?

Negativo.

¿Por qué no me gusta?

No lo tengo claro. Pero nunca he congeniado con él como intérprete. Creo que es demasiado atmosférico y sus solos se me hacen muy largos. Su fusión de estilos – aunque suelen gustarme esas combinaciones – no me engancha.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

Sí. Spirits Dancing In The Flesh. Probablemente uno de los peores. Cuando Classic Rock hizo su ranking de sus 26 discos de peor a mejor, lo colocó en el puesto 22. No se por qué lo conservo, la verdad.

¿Me gusta alguna canción suelta?

“Black Magic Woman”. Típico, lo sé, pero la cantaba en uno de mis primeros grupos. El “Oye Como Va” no me desagrada aunque nos la hayan puesto hasta en la sopa.

¿Por qué no me gusta?

A vueltas con el prog, un poco más durete. Mezclado algo con hard rock e incluso heavy. Demasiado virtuosismo musical en primer plano para mi gusto. LA primera época, hasta el 78, aún, porque eran más zeppelianos. Luego, un peñazo.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

No. Vendí tres CDs que tenía porque no los ponía nunca.

¿Me gusta alguna canción suelta?

No soy capaz ni siquiera de recordar ninguna.

¿Por qué no me gusta?

Quizá de los nombres que más les sorprenda. Por eso lo he dejado para el último. Lo he intentado, y hasta he leído sus libros, y algunos me han gustado mucho. Soy fan de Tom Waits, alguien de quien no estaría muy alejado, y conozco gente con excelente gusto musical que bebe los vientos por él. Pero a mí, personalmente, me aburre. Dicen que cuando lo vea en directo cambiaré de opinión. Difícil a los precios que van sus entradas.

¿Tengo algún disco suyo? ¿Por qué?

Sí. Tengo Kicking Against The Pricks, que creo haber puesto tres veces máximo, y Murder Ballads, ambos en CD. Este me gusta porque, de entrada, me gustan las canciones y la temática. Además, hasta versiona a Dylan.

¿Me gusta alguna canción suelta?

Sí, todas del Murder Ballads. La tradicional “Stagger Lee”, la versión dylaniana de “The Death Is Not The End” y “Where The Wild Roses Grow” junto a Kylie Minogue.

Artistas más pinchados en La Hora Chinaski

La semana que viene vuelve La Hora Chinaski, con su quinta temporada ya. 186 programas, hasta el momento y ¡1599 canciones pinchadas! Pero ¿os habéis planteado qué artistas han sonado más? Este es un top ten, en orden de más a menos apariciones. Seguro que alguno os sorprende.

  1. Elvis Presley
  2. Bob Dylan
  3. Jack White
  4. Will Hoge
  5. Reckless Kelly
  6. Jesse Dayton
  7. Justin Townes Earle
  8. Zach Bryan
  9. Chuck Prophet
  10. La Perra Blanco

Lo dicho ¡volvemos el martes 2!

Reseña del concierto de Bright Eyes en la Sala Apolo

No tenía clara la elección de la noche del miércoles. Weezer tocaban en Razzmatazz. Bright Eyes en Apolo. Dos conciertos que me apetecía ver, casi por igual. Había que escoger. Diversas circunstancias, y especialmente enterarme que la banda de Rivers Cuomo andaba cerca del sold out, con el calor que eso implica en la sala de Poble Nou, hicieron que optara por la opción del Poble Sec, con Conor Oberst al frente. No sin tener serias dudas. Tres veces había visto a la banda, dos magníficas y una…un peñazo. Por no dar vueltas innecesarias. Todo dependía del estado y las ganas con las que se presentara Oberst y, a buena fe, que salió a comerse el escenario. Cosa que hizo.

Apoyado por una banda magnífica del multinstrumentistas a los que solo les faltó tocar la gaita, los tres miembros oficiales de Bright Eyes ofrecieron una de las veladas del año. Huyendo de la lisergia y lo anodino, encararon el concierto casi como un show punk, dejando fluir lo mejor de su repertorio y haciendo las consecuentes paradas en su último disco el espléndido Five Dices, All Threes, publicado el año pasado, con cuyos “Bells & Whistles” y “El Capitan” arrancaron. Muy dylanianos, de por sí, en directo todavía lo fueron más, tomando como referencia al Dylan rabioso de los directos de la etapa cristiana. Más Ryan Adams que el Ryan Adams más eléctrico, Oberst aullaba y fraseaba con una magnificencia casi inexplicable y la banda, con unos vientos que nos llevaban a los Calexico menos cercanos a la cumbia, ponía la guinda a un muro de sonido implacable. Siguieron con “Four Winds”, para llevarnos hasta Cassadaga (2007) y luego “Gold Mine Gutted” nos trasladó a Digital Ash in a Digital Urn (2005). Solo por esos cuatro temas de arranque ya valió la pena la noche. Mientras, los comentarios que le hacía por la tarde a un colega – “como se ponga Conor muy plasta, me largo” – se desvanecían en los acordes de “We Are Nowhere”, esta vez de I’m Wide Awake, It’s Morning (2022), en un equilibrio casi perfecto entre lo mejor de su discografía y las novedades. A esas alturas, que Connor estaba cómodo, ya no lo dudaba nadie. Y eso era muy bueno. Con poco más de media sala, además, los asistentes, cómodos y fresquitos, habían entrado en el concierto como un torbellino. Además de las dos iniciales, ya citadas, del disco que venían a presentar también cayeron “Bas Jan Ader”, “Tiny Suicides” y “Rainbow Overpass”, y no faltaron grandes éxitos como “First Day Of My Life” de I’m Wide Awake, It’s Morning o “Soul Singer In A Session Star”, otra vez de Cassadaga. Sorprendió la presencia de “Jejune Stars” de The People’s Key (2011) y confirmó, con otros temas como “Road to Joy” que I’m Wide Awake, It’s Morning es probablemente su disco favorito de los grabados con su banda. Me decía mi compañero de velada, en un momento que “es como estar viendo a una de las grandes bandas americanas”, y tengo la sensación de que le sobró el “como”.

Por ponernos tiquismiquis, el final con “One For You, One For Me” en los bises fue algo deslavazado. Y tampoco podré perdonarles que, en Colonia, dos días antes versionaran a Ted Hawkins (“Sorry You’re Sick”) y a Warren Zevon (“Carmelita”). Pero claro, entonces todo hubiera sido tan perfecto…

Publicado en www.mondosonoro.com

Artículos en julio en Ruta 66 y Mondosonoro

Si me buscas en la prensa de este mes de julio, en los números especiales de verano puedes encontrar algunas cosillas:

RUTA 66

  • Reseña de la serie Matlock
  • Reseña del libro Diario de una estrella (Ian Hunter)
  • Reseña de los discos de She Brought Me Gasoline, Mickey Jupp y Pug Johnson.

MONDOSONORO

  • Disco recuperado: Give Out But Don’t Give Up de Primal Scream
  • Reseña disco Ferran Orriols
  • Reseña Cómic Contrapaso 2.

Reseña del disco The Black Dog and the Wandering Boy de James MCMurtry

Entrar en el universo de James McMurtry fue algo fácil. Lo hice en 2005 con Childish Thing, su séptimo disco en estudio si no contamos el directo Live in Aught-Three (2004). Un disco aquel que me descubría a un artista espléndido que reunía todo lo que me gusta: una capacidad asombrosa para contar historias, buen tino con las melodías, querencia por las raíces resumida en una admiración equitativa entre el rock americano de Bruce Springsteen y el country de Hank Williams…Todo era casi perfecto. Incluso sus discos. Y no dudé en hacerme fan. Poco a poco, después fui descubriendo algunos de sus secretos. Hijo del novelista Larry McMurtry, fue estudiante de literatura inglesa y español, con lo que las palabras tenían pocos secretos para él. Siendo joven se largó de gira ¡a Alaska! para presentar sus canciones, para luego volver a Texas. Pudo conocer a John Mellencamp en 1992, ya que estaba protagonizando la película Falling From Grace basada en un libro de su padre. Mellencamp interpretaba al cantante de country Bud Parks en un papel escrito a su medida. Eso lo convenció de convertirse en profesional, tras haber empezado a hacer sus pinitos en 1987 ganando un concurso de cantautores. De hecho, acabó interpretando la banda sonora de la citada película.

Si este duodécimo disco de James McMurtry no es su mejor trabajo, poco le falta. Se trata de su primer álbum en cuatro años tras The Horses and The Hounds, y ha sido producido por Don Dixon (Smithereens, REM). Con una portada dibujada por Ken Kesey y basada en recuerdos de infancia de McMurtry, encontramos 10 canciones (para qué más si son tan buenas), ocho del propio autor y dos versiones, la rockera «Laredo (Small Dark Something)» de John Dee Graham que abre el disco con un crudo retrato de las adicciones y «Broken Freedom Song» de Kris Kristofferson que cierra el álbum de manera sublime. Por en medio, el poder y el abuso aparecen en «Soul Texas Lawman», los desastres de la demencia en el tema titular, basado en la experiencia personal con su padre, el sueño americano en «Sons Of The Second Sons» y el peso de las decisiones tomadas en «The Color Of The Night». Mezclando humor e ironía, con referencias cotidianas y crudeza. Utilizando en su medida justa las guitarras eléctricas dándoles un buen colchón de acústica que, sin sobrecargar los arreglos, se mantiene elegante todo el disco. El propio McMurtry ha reconocido que el motor creativo de esos temas fue “el miedo a volverse irrelevante”. Y a buena fe que no lo ha hecho. La prestigiosa Saving Country Music le da un 8.3, y para mí que se han quedado bastante cortos.

Publicada en www.ruta66.es

Presentación de From Elvis in Memphis

Recordad que el martes 1 estaremos en Llibreria Sonora presentando From Elvis In Memphis. La última gran evasión de Elvis. Lo haremos con Joaquín Luque, presidente de Club Elvis, y las canciones de Agustí Burriel. Entrada gratuita. Os esperamos.

01 JULIO – 19:00 H

LLIBRERIA SONORA

Con la presencia de Eduardo Izquierdo, Joaquín Luque (Club Elvis) y Agustí Burriel (ETB)

«En el libro, Eduardo Izquierdo sorprende con un lenguaje coloquial en los nexos argumentales y sin florituras ni adornos en lo meramente informativo para, yendo al grano, contar la historia de quiénes eran, de dónde venían y a dónde pretendían ir«. RockSesión

Estuvimos en La Taberna Musical

Y esto es lo que dicen de nosotros antes de dedicarnos una hora de radio a pasarlo en grande con ellos:

Por fin El Rey ha llegado a La Taberna Musical. Y hemos esperado 12 temporadas. Aprovechando la edición de ‘From Elvis in Memphis’, la última gran evasión de Elvis’ (Efe Eme), hemos invitado a su autor, Eduardo Izquierdo para, de su mano, recorrer uno de los mejores discos de Elvis Presley

Escucha el programa íntegro AQUÍ

From Elvis in Memphis en El Diario Montañés

El Diario Montañés dedica un texto a From Elvis in Memphis. La Última Gran Evasión de Elvis:

«Efe Eme edita el libro que narra los entresijos que rodearon la gestación y grabación de ‘From Elvis in Memphis’, el cénit discográfico del cantante en su madurez (…) Deteniéndose canción a canción y en todos los detalles y anécdotas, sumerge al lector en las nocturnas sesiones de grabación y en las mil anécdotas que acompañan su gestación y las inmediatas residencias en Las Vegas«.

Texto completo AQUÍ